UNA SERIE ARGENTINA SE TERMINA

Los misterios siempre tienen un final ambiguo

Charla con el director de arte de El jardín de bronce de HBO.

La desaparición de una niña, y la lucha de un padre por dar con ella. Foto: Difusión

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NICOLÁS LAUBER11 ago 2017

Este domingo a las 21:00 se emite el octavo y último episodio de El jardín de bronce, la nueva realización producida en Argentina por Pol-ka para HBO, que protagonizan Joaquín Furriel, Julieta Zylberberg y un elenco que también incluye a Norma Aleandro y Luis Luque.

La serie, basada en la novela homónima de Gustavo Malajovich (conocido por ser uno de los guionistas de la interesante Los Simuladores), trata sobre la desaparición de Moira, una niña de cuatro años, de quien se pierde el rastro junto con el de su niñera. Y ante la falta de intención policial por dar con el paradero de la niña, su padre, Fabián Danubio (Furriel), comenzará a investigar por su cuenta, encontrando corrupción en diferentes ámbitos de la Justicia y la Policía. En este rompecabezas también hay un asesino suelto, haciendo que ese complejo engranaje de personajes y situaciones comiencen a tomar forma a medida que la serie avanza.

El País charló con el director de arte de la serie, Marcelo Savioli, a quien el público uruguayo ha conocido por películas argentinas como Nueve Reinas y Luna de Avellaneda. Además, el año pasado se encargó de la escenografía de la ópera Capuletos y Montescos que se realizó en el Teatro Solís, un proyecto que recuerda con cariño, ya que los días de semana se dedicaba a la ópera, y sábados y domingos a la serie.

Savioli es el creador de las distintas atmósferas de El jardín de bronce, desde la opresiva casa del asesino Sandoval a la selva tropical. También hizo las estatuas, lo objetos de bronce y esa impresionante arma homicida que se ve al detalle recién en el quinto episodio.

El director de arte se sumó al proyecto un año antes que se comenzara a filmar. Y una vez que leyó la novela, quiso conocer el guión. "Porque muchas veces ambos trabajos se contraponen", dice Savioli. "En este caso, la novela en su género parecía algo difícil de superar por la cantidad de elementos que interactúan y se prolongan en el tiempo. Pero el guión es muy interesante y de ahí continuamos",

Así comenzó la preproducción de la serie, que le permitió desarrollar ideas, "para no terminar en cosas trilladas", dice, ya que "es difícil estos productos visuales, sorprender, porque hay una expectativa de decorados que de alguna forma conocemos o intuimos, y la idea fue hacer algo innovador dentro de una expectativa existente", aclara.

Y desarrolla pintando ("que es como pienso", dice), los decorados y esa peculiar arma homicida. Para crearla Savioli se basó en la descripción que Malajovich realiza en la novela. "Y lo que hicimos fue interpretar lo escrito en relación a un artefacto que queríamos que no se pareciera a un alien o a nada. Queríamos que fuera la proyección mental de un asesino pero no de un loco, sino de una persona que desde la razón crea un arma que puede ser la extensión de su mano", dice.

Así, el resultado que se pudo ver en pantalla Savioli lo describe como un arma veloz y portátil, "la suma de aberraciones y practicidades que había que tener en cuenta".

Para lograr crear esta efectiva arma homicida, terminó investigando prótesis del siglo XVII para suplantar manos y brazos, realizadas en bonce "que todavía quedan algunas en museos. Y encontramos elementos para poder hacerla lo más fiel posible, y liviana para que la muerte sea sorpresiva", dice.

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